Pagos online más seguros y confiables gracias a PSD2

Los consumidores tienen ahora un plus en seguridad y trasparencia para sus compras electrónicas: la regulación europea llamada PSD2 sobre pagos digitales. Ya no existen intermediarios entre el comercio y su cuenta bancaria, ni entre el comprador y su medio de pago. La reducción de los fraudes y la rectificación de operaciones no autorizadas, son algunas de sus muchas ventajas.

Las compras online se han vuelto un hábito en nuestra vida cotidiana: desde el supermercado y la farmacia, pasando por ropa, accesorios y hasta suministros de bricolaje. Todo, absolutamente todo, puede comprarse por internet.

Sin embargo, el crecimiento exponencial del e-commerce, tenía en la seguridad en los pagos  una deuda pendiente, que se saldó en septiembre del 2019 con la regulación que lanzó la Unión Europea, denominada PSD2. La inexistencia de intermediarios, la reducción de probabilidades de fraude y una mayor transparencia en el proceso de pago, son algunas de sus ventajas.

PSD2 y la confianza del consumidor

Desde que esta regulación está vigente, el comercio ya no tiene que recurrir a intermediarios para poder realizar la venta y que el dinero llegue así a las cuentas de banco. Con PSD2, el comprador autoriza al comercio el cobro de lo adquirido en su cuenta bancaria. En pocas palabras, el servicio bancario se adaptó y benefició con las nuevas tecnologías.

Esto fue posible gracias a que las APIs –que son las tenologías encargadas de conectar o servir de “puente” entre dos softwares para el intercambio de datos- han evolucionado tan rápidamente como el mercado lo requería.

Aunque el primer PSD (Payment Service Providers o Directiva de Servicio de Pagos) fue lanzado en el 2007, su evolución hasta el PSD2 ha significado un enorme aporte para la confianza del consumidor a la hora de realizar pagos electrónicos.

Todo son ventajas

Este aumento en la confianza del consumidor, se debe principalmente la mayor transparencia que aporta PSD2 al sistema de pago electrónico: el pagador conoce en todo momento el gasto asociado a la operación que realice, así como sus condiciones y plazos. Además, sin intermediarios, se minimiza la posibilidad de ser víctima de un fraude.

Además, ahora el consumidor puede rectificar las operaciones no autorizadas en cuanto  tenga conocimiento de ellas y tiene derecho a reclamar el importe indebido. En esos casos, es el suministrador de pagos quien deberá demostrar si la transacción se realizó según la normativa de seguridad bancaria y que cuenta con la debida autorización.

 

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