¿Qué medidas podrían tomarse en el futuro para asegurar nuestras pensiones?

 

Las pensiones públicas son la principal fuente de ingresos para muchas personas mayores en España. El sistema de pensiones español juega un papel importante en la lucha contra la pobreza de las personas mayores, permitiéndoles disfrutar de un nivel de vida aceptable y de independencia económica al envejecer. Hoy en día, el sistema de pensiones afronta un doble desafío: seguir siendo sostenible a largo plazo desde el punto de vista financiero y ser capaz de proporcionar a los españoles unos ingresos adecuados durante la jubilación.

Como señala el economista Miguel Ángel García Díaz, “gracias a la esperanza de vida creciente (situada entre las más altas de la Unión Europea), el descenso de la natalidad y la llegada a la edad de jubilación de la generación Baby Boom (1949-1968), la población española está envejeciendo rápidamente, con la consiguiente presión al alza sobre el gasto en pensiones”. A día de hoy, España tiene 1,95 cotizantes por pensionista de media, según los datos del informe España 2050: fundamentos y propuestas para una Estrategia Nacional de Largo Plazo, elaborado por más de cien expertos. El informe prevé que para 2050 habrá 1,5 cotizantes por pensionista. Los expertos señalan que para lograr el equilibrio financiero en las pensiones públicas es necesario alcanzar los 2,5 cotizantes activos por cada pensionista, lo que impediría financiar el sistema de pensiones bajo el modelo actual.

El modelo de la mochila austríaca

La mochila austríaca se introdujo en 2003 en Austria como parte de una reforma laboral más amplia. Esta reforma impulsó la creación de empleo y redujo el desempleo en el país centroeuropeo. Sin embargo, el principal efecto de la reforma fue la eliminación de las indemnizaciones por despido (que no el subsidio por desempleo). El modelo de indemnización por despido fue sustituido por un fondo de capitalización para cada trabajador y funciona de manera que la empresa debe aportar mensualmente a la mochila un 1,53% del salario bruto de cada trabajador a una especie de cuenta de ahorro personal, llamada fondo de capitalización.

El fondo está a nombre del trabajador, que puede conocer en todo momento el importe de la mochila, y el dinero es gestionado por fondos privados, de tal manera que genera una rentabilidad adicional. El trabajador, sea asalariado o autónomo, mantiene el fondo durante toda su vida laboral, cambie o no de empresa. De esta forma, el trabajador puede disponer de este dinero en el supuesto de ser despedido, cambiar de empresa, o bien guardarlo hasta la jubilación.

El modelo de la mochila austríaca se viene proponiendo de manera recurrente para España desde 2009. De hecho, el Banco de España ha propuesto en su último informe anual la implantación de la mochila austríaca, ya que supondría un complemento al sistema de pensiones y beneficiaría a todos los trabajadores. El supervisor financiero propone que 8.600 millones de euros de toda la cantidad que perciba el Gobierno de España de los fondos europeos de recuperación se destinen a la implantación de este sistema, y así respetar todos los derechos adquiridos de indemnización por despido que acumulan los trabajadores hasta la fecha. Además, también apuesta por reducir los costes del despido a la mitad a partida de la entrada en vigor. Una solución que corregiría las deficiencias del mercado de trabajo, favorecía la movilidad de los trabajadores y ayudaría a sostener el sistema de pensiones a medio y largo plazo.

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